El lunes 10 de noviembre, la Fundación Jesuitas celebró una emotiva misa de acción de gracias en el edificio de Fe y Alegría, para conmemorar sus 15 años de misión y honrar el Día del Socio, un espacio donde se recuerda y agradece a quienes sostienen la obra con su generosidad cotidiana.
La celebración fue presidida por el P. Carlos Canillas, SJ, director de la Fundación, y contó con la presencia del Provincial de la Compañía de Jesús en Paraguay, P. Máximo Mendoza, SJ, quien ofreció una homilía profundamente inspiradora.
Con un templo lleno, colaboradores, socios, benefactores y amigos de la obra se reunieron con un mismo sentimiento: gratitud por lo vivido y esperanza por lo que vendrá.
“La sabiduría nos conduce a la plenitud”
En su homilía, el P. Carlos invitó a la asamblea a reconocer la presencia constante de Dios en el camino de la Fundación durante estos quince años. A partir del Evangelio de la pesca milagrosa, reflexionó sobre el sentido profundo de la misión:
“La verdadera sabiduría nos ayuda a descubrir cuándo vivimos en la justicia, cuándo recuperamos nuestra humanidad, y cuándo encontramos aquello que da sentido a nuestra vida”, expresó.
“Como Pedro, estamos llamados a confiar, a remar mar adentro y volver a echar las redes aun cuando parezca que no tiene sentido. Allí aparece Dios con su abundancia”.
También recordó que la Fundación Jesuitas existe para sostener y acompañar la tarea de obras sociales como Fe y Alegría y el CEPAG, que transforman vidas a través de la educación y el desarrollo comunitario.
Recalcó también que la misión ignaciana se sostiene gracias al espíritu de gratuidad, generosidad y compromiso de colaboradores y socios.
Un puente que une corazones
El P. Carlos Canillas, SJ, agradeció especialmente a todos los socios presentes —y a quienes acompañan desde hace años— por hacer posible la misión:
“La providencia de Dios se manifiesta en la generosidad de cada socio y cada empresa aliada. Gracias a ustedes podemos llevar esperanza a miles de niños, jóvenes y familias”.
La eucaristía concluyó con una bendición especial por todos los colaboradores, por las obras sociales que la Fundación acompaña y por el camino que inicia hacia el aniversario número 15, reafirmando el lema que inspira su labor:
“Somos un puente que une corazones”.





