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OSCAR, BAÑADENSE CON ORGULLO

Oscar Rivarola, nacido en Concepción, en donde se crió con su abuela y a los 5 años su madre lo trajo a vivir en el Bañado Sur. A partir de ahí se dieron sus primeros pasos por las escuelas de Fe y Alegría, primero en Virgen de Luján para luego entregar toda su confianza en las enseñanzas de San Cayetano, desde el Preescolar hasta el 9º grado. 

 

Termino la Educación Escolar Básica, pero le impidió continuar la dura realidad que afecta a tantas personas en el Bañado, tener que salir a trabajar, en el caso de Oscar porque su madre no podía con todos los gastos de la casa pues debía dar de comer a sus cinco hijos.

Cuenta además que gracias a Fe y Alegría hoy es una persona de bien, correcta y honesta con los demás. Y lo que más le toco en esos años fue el día de la muerte de su abuela: “Yo fui igual a la escuela, yo no podía estar concentrado en la clase, en mi butaca yo estaba llorando desesperadamente, mis compañeros se acercaron me preguntaron que me pasaba, yo les conté, ellos me apoyaron al igual que los profesores, me sorprendió la amabilidad. Nunca me trataron diferente en la escuela, siempre fue todo alegre y divertido, todos en el mismo nivel.”

Pero hoy, él agradece a sus profesores, que le enseñaron a nunca decaer, pues lo importante es salir adelante y que nunca dejemos que alguien nos diga “no podemos”. Actualmente trabaja en la Fundación Jesuitas, porque él ha podido ver el trabajo que se realiza en los Bañados, y cree que él así también puede ayudar a su comunidad.

Oscar les dice a todos que dejen el tabú de que en el Bañado solo hay gente mala, drogadictos, porque sí hay buenas personas, pues todos los días hay una madre que se levanta para luchar por su hijo.